Violencia de Género: Un problema prioritario de Salud
















La violencia de género está sobretodo referida a la violencia contra la mujer, es decir, a cualquier acto o conducta basado en el género que resulta, o tiene la posibilidad de resultar en daño físico, sexual o psicológico en las mujeres. Esto incluye la amenaza de realizar dichos actos y todas las formas de coerción o privación arbitraria de la libertad tanto en la vida pública como en la vida privadas. Al hablar de violencia de género, se incluyen expresiones de violencia que suceden fuera del hogar y en diferentes relaciones entre las personas que viven en situación de violencia y aquellos que la ejercen
Para poder entender el fenómeno hay que recordar lo que han señalado diferentes estudios sobre el tema:

1. La violencia está relacionada a múltiples causas y a la interacción entre factores personales, situacionales y socioculturales. Enraizada en las relaciones desiguales entre los géneros que le otorgan mayor poder y valor social a lo masculino sobre lo femenino.

2. Los procesos de socialización de este sistema de relaciones desiguales permiten que algunas leyes y costumbres familiares implícitamente consideren a la mujer propiedad de los hombres jefes de familia, también generan expectativas sociales para que el comportamiento del hombre sea establecer su poder y autoridad a través de la violencia verbal, emocional o física contra la compañera o los hijos e hijas, y muchas veces se enseña y acepta socialmente el ejercicio de la violencia para "mantener a las mujeres bajo control".

3. La violencia siempre contempla el ejercicio del poder y del control de una persona sobre otra. Resulta en daños a la integridad física, sexual, emocional y espiritual de las mujeres, adolescentes y niñez privándoles del ejercicio de derechos fundamentales como la libertad.
Dentro de los tipos de violencia a trabajar se encuentran:

La violencia doméstica, por su uso en Nicaragua, incluye todas las formas de violencia que ocurren en el hogar, incluyendo la violencia hacia los niños, niñas, adolescentes, y hacia personas de la tercera edad. Y la violencia de parejas, referida a toda la gama de actos de coerción física, emocional y sexual realizados contra las mujeres y adolescentes por sus compañeros actuales y anteriores no sólo en las relaciones conyugales sino también en las relaciones de convivencia y de noviazgo.
La violencia sexual referida a todo acto en el que una persona en relación de poder sobre otra y por medio de la fuerza física, coerción o intimidación psicológica, obliga a otra a realizar un acto sexual contra su voluntad o que participe en interacciones sexuales que propicien su victimización y de la que el ofensor obtiene su gratificación. Tiene diferentes expresiones como la violación dentro del matrimonio, el abuso sexual infantil, el incesto, el acoso sexual y la violación que incluyen entre otras acciones: caricias no deseadas, penetración oral, anal o vaginal con el pene u objetos, exposición obligatoria a material pornográfico y exhibicionismo.
También se trabajará en la promoción de la paternidad comprometida referida a la promoción de la responsabilidad y participación activa del hombre en la paternidad, el comportamiento sexual y reproductivo saludable, incluida la anticoncepción segura, sin que intervenga el ejercicio de ningún tipo de violencia. Ésta participación significa relevar la responsabilidad del hombre en la vida familiar, lo que incluye participar en las actividades de reproducción social como el cuidado y educación de adolescentes, niños y niñas desde la más tierna infancia.



Magnitud del problema:

La violencia de género cruza fronteras, edades, razas y posiciones sociales, algunos datos a nivel mundial:


Entre el 25 y 50% de las mujeres han sido agredidas físicamente por su compañero actual o uno anterior. De ellas más del 50% también han sido violadas por ellos.
Entre 40 y 58% de las agresiones sexuales reportados se cometen en niñas de 15 años o menos.
En Nicaragua algunos estudios sobre la problemática han demostrado que la violencia que viven las mujeres, adolescentes, niñas y niños, trae consecuencias no solamente para ellas mismas sino también para las familias, las comunidades y las economías:
Los resultados de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 1998 (ENDESA) que incluyó variables sobre violencia indican que a nivel nacional el 29% de las mujeres entrevistadas ha recibido abuso físico o sexual alguna vez en su vida por parte de sus compañeros. De ellas el 12 % vivió abuso conyugal. El 77 % sufrieron más de un tipo de violencia.
ENDESA también señala que los hijos e hijas de las mujeres que vivían en situación de violencia también sufren los efectos de la violencia, casi el 60% de mujeres que recibieron violencia reportan que sus hijos e hijas estaban presentes o escucharon cuando él la golpeaba.
La tasa de mortalidad infantil y mortalidad en menores de 5 años fue significativa mente mayor entre los hijos e hijas de madres que viven en situación de violencia.
La Policía Nacional reporta que entre 1998 a 1 999, el 10% de las víctimas de delito eran mujeres menores de 18 años de edad y el 42.7% menores de 14.
Según un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo, en 1997 en el país, las mujeres que vivían en situación de violencia doméstica utilizaron los servicios de salud con mayor frecuencia, dos veces más que aquellas que no vivieron este tipo de abuso.
El mismo estudio indicó que las mujeres empleadas ganaron 267 millones de córdobas menos debido a la violencia doméstica, aproximadamente 29,5 millones de dólares, lo que equivale al 1.6 % del PIB de Nicaragua en 1996, pérdida que tiene mayor impacto en los sectores más pobres de la sociedad.

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